La costa chilena vuelve a convertirse en escenario de uno de los espectáculos naturales más impactantes del planeta.
Con el inicio del verano, miles de turistas comienzan a mirar al Pacífico en busca de ballenas que migran desde la Antártica hacia zonas más templadas.
Entre enero y abril, Chile entra en su mejor momento para observar cetáceos en libertad, y son ocho regiones las que ofrecen experiencias imperdibles.
Chile, un corredor azul del planeta
La inmensidad de la costa nacional —más de 6 mil kilómetros— convierte al país en un verdadero santuario migratorio: la mitad de las especies de ballenas del mundo transitan por estas aguas.
Ballenas jorobadas, azules, fin y franca austral son solo parte del catálogo que esperan a los observadores más atentos.
1. De Arica a Coquimbo: sorpresas desde la arena
Iquique
El verano pasado dejó postales inolvidables: jorobadas moviéndose frente a Playa Cavancha.
Si la disponibilidad de krill vuelve a ser alta, las posibilidades de repetir el fenómeno siguen abiertas.
Se observan desde la arena, sin embarcarse.
Antofagasta
La bahía de Mejillones suele transformarse en palco para cetáceos que siguen la corriente costera.
- Tours cortos disponibles
- Avistamiento seguro y con distancia
- Ojo con la ballena franca austral: observación solo desde tierra
2. Norte Chico: epicentro del avistamiento
Chañaral de Aceituno
Aclamado por especialistas, este sector es de los más consistentes en avistamientos.
- Trayectos de 2 horas en bote
- Posibles encuentros con ballenas fin, azules, jorobadas y minke
- Fauna extra: pingüinos de Humboldt y lobos marinos
Punta de Choros
A un paso de Chañaral, las embarcaciones de pescadores suben y bajan con visitantes que esperan ver jorobadas y delfines atravesando el agua.
Está inserto en la Reserva Pingüino de Humboldt, uno de los ecosistemas marinos más frágiles y valiosos del país.
3. Zona central: la casa de la ballena franca austral
Costa de Valparaíso
Cartagena, Quintay, San Antonio y Santo Domingo han sido escenario de avistamientos recientes.
Como se trata de una especie protegida:
- Miradores recomendados
- Binoculares indispensables
- Nada de embarcarse para perseguirlas
4. Desde el Biobío al sur: ruta hacia el fin del mundo
Caleta Chome (Biobío)
Uno de los mejores puntos para observar la ballena sei.
Sus miradores naturales, como el cerro Llorón, ofrecen vistas preciosas del desplazamiento de los cetáceos.
5. Patagonia: hogar de los titanes
Golfo de Corcovado (Los Lagos)
Considerado de clase mundial para el avistamiento de ballena azul, aquí se estima que pasa hasta 10% de la población global.
- Salidas desde Queilen y Quellón
- Viajes de 5 horas aprox.
- Condiciones óptimas durante febrero y marzo
Magallanes y Parque Marino Francisco Coloane
El espectáculo final del mapa:
- Navegaciones de hasta 14 horas
- Encuentros cercanos con ballenas jorobadas
- Programas largos que incluyen estancias en la Isla Carlos III
Para los intrépidos: kayak con operadores certificados, siempre bajo condiciones controladas.
Avistar con respeto: reglas básicas
✔ No acercarse ni tocar fauna marina
✔ Elegir operadores autorizados por Sernatur
✔ No alimentar aves ni mamíferos
✔ Mantener silencio y distancia prudente
✔ Cuidar playas y senderos
El viaje empieza en la costa
Ya sea desde una embarcación en la Patagonia o sentados frente al mar en el norte, el verano chileno invita a vivir encuentros inolvidables con gigantes marinos.
Solo queda armar mochila, cámara y chaqueta cortaviento.
Las ballenas ya están en camino.
Foto: Sernatur.



