Un grupo de diseñadores presentó una técnica de teñido que utiliza únicamente luz solar para fijar pigmentos naturales en telas, sin necesidad de calor industrial ni químicos agresivos.
El proceso consiste en aplicar extractos vegetales y exponerlos a horas controladas de radiación UV. Según la intensidad y duración, se obtienen diferentes tonos y patrones.
La técnica reduce en un 90% el consumo de agua y energía respecto al teñido convencional. Además, genera diseños únicos, imposibles de replicar de forma exacta.
Grandes marcas están experimentando con colecciones cápsula basadas en este método, que promete posicionarse como la próxima tendencia sostenible.
La iniciativa abre camino a fábricas textiles de bajo impacto ambiental.
Productores artesanales también están explorando su uso para revitalizar economías locales.



