Nueva conexión marítima abre oportunidades comerciales entre Punta Arenas y Malvinas

La posibilidad de restablecer una conexión marítima directa entre Punta Arenas y las Islas Malvinas/Falkland Islands comenzó a tomar forma tras una ronda empresarial que reunió a compañías chilenas y del archipiélago durante dos jornadas en la capital de Magallanes.

El encuentro congregó a alrededor de 80 empresas y estuvo orientado a generar oportunidades comerciales y avanzar en una ruta regular entre Punta Arenas y Stanley/Puerto Argentino, según la denominación utilizada por cada una de las partes. La soberanía sobre las islas continúa siendo objeto de una disputa entre Argentina y Reino Unido reconocida por Naciones Unidas.

Una ruta pensada inicialmente para el intercambio comercial

El denominado Punta Arenas Business Showroom fue impulsado por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), junto con actores locales y empresariales vinculados al futuro servicio marítimo.

La primera etapa apunta principalmente al traslado de productos como alimentos, materiales de construcción, madera, repuestos, maquinaria y otros insumos requeridos por las actividades desarrolladas en las islas.

La FIDC ha presentado la conexión como una alternativa para ampliar el comercio con Chile ante el crecimiento de la demanda de importaciones en el archipiélago.

Primer viaje se proyecta para fines de 2026

La naviera chilena Easter Island Naviera confirmó que el recorrido se realizaría a través del estrecho de Magallanes utilizando el buque de carga Danstar.

La empresa proyecta concretar el primer viaje, a más tardar, durante los primeros días de diciembre de 2026. La información más reciente de la FIDC había mencionado previamente mediados de noviembre como fecha tentativa para la navegación inaugural.

Punta Arenas podría transformarse en un nodo de abastecimiento

Si el intercambio comercial aumenta, la ruta podría adquirir un alcance superior al transporte convencional de productos.

Punta Arenas tendría condiciones para funcionar como punto continental de provisión, mientras que las instalaciones portuarias del archipiélago permitirían recibir, almacenar y distribuir las cargas hacia diferentes actividades económicas.

Entre las compañías vinculadas al encuentro aparecen empresas como Falkland Islands Company, Stanley Services y Sulivan Shipping, cuyas áreas de actividad incluyen logística, operaciones portuarias, abastecimiento marítimo y servicios relacionados con distintas industrias.

Actividad offshore aparece como una posibilidad de crecimiento

El desarrollo futuro de la ruta también ha sido relacionado con la eventual demanda derivada de actividades offshore en el Atlántico Sur.

En ese escenario, una conexión que inicialmente transportaría bienes de consumo y materiales podría aumentar su escala si existiera una mayor necesidad de suministros para embarcaciones, operaciones marítimas, proyectos energéticos o actividades antárticas.

La FIDC señaló que uno de los objetivos centrales del encuentro en Punta Arenas era precisamente vincular a proveedores chilenos con empresas del archipiélago y facilitar nuevas relaciones comerciales.

Proyecto coincide con disputa por explotación de hidrocarburos

El avance de estos vínculos comerciales se produce paralelamente a las diferencias entre Argentina y Reino Unido por la explotación de recursos naturales en las aguas que rodean las islas.

El gobierno argentino anunció el 28 de septiembre que instruyó el inicio del procedimiento de arbitraje contemplado en el Anexo VII de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, con el objetivo de cuestionar jurídicamente las actividades hidrocarburíferas vinculadas al proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte. Reino Unido administra actualmente las islas, cuya soberanía es reclamada por Argentina.

Comercio y logística marcan la nueva etapa

Más allá de la controversia diplomática, la iniciativa empresarial busca establecer una vía regular de transporte que permita acercar a proveedores de Punta Arenas con clientes del archipiélago.

El alcance definitivo dependerá del nivel de demanda que consiga la nueva ruta. Si logra consolidarse, podría pasar de un servicio dedicado principalmente al abastecimiento comercial a una plataforma logística capaz de atender distintas actividades marítimas y económicas desarrolladas en el Atlántico Sur.